Seguros de vida

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Hace dos años conocí a Don Roque. Acompañé a mi mujer a cortarse el pelo. Ella me convenció de dejarme cortar el pelo por él.  Accedí y en ese momento quedé muy contento por cómo me cortó el  pelo. Desde ese momento se convirtió en mi peluquero de cabecera. Mi pelo es muy lacio, y me resulta muy difícil encontrar una persona que lo deje cómo a mí me gusta. Don Roque me demostró que tenía ese toque que siempre he buscado. Una cosa adicional que jugó a su favor es que estaba muy cerca de mi casa y abría por las mañanas y hasta la noche. Entendí porque mi esposa lo había elegido como su estilista de cabecera. Ella nunca había tenido uno, que yo recuerde.

Durante los dos últimos años mi mujer y yo compartimos peluquero. Una cosa más en común y algo más que compartir. Don Roque se volvió el peluquero de la familia. A mis hijos les gustaba mucho cómo les dejaba su pelo. Bueno ya sé que hasta aquí se preguntaran ¿ A mí qué me importa quién es don Roque y que feliz hacia a la familia Eloy? Bueno pues ahora mismo paso a eso. Justo cuando lo conocimos, más o menos, supimos que tenía una enfermedad grave. Leucemia o algo parecido. Eso hizo que él dedicara menos tiempo a trabajar y más a vivir y a luchar con su padecimiento. A otra cosa dedicaba su tiempo: a convivir con sus hijos y su esposa. Muy común resultaba ver a toda su familia atendiendo la peluquería. Su hija de 7 años y su hijo de 10 hacen su tarea por las tardes en la peluquería.

Debido a su enfermedad su presencia en el negocio se volvió más esporádica. Yo sufría doble, porque lo estimo y porque el pelo me seguía creciendo. Encontré un lugar donde cortármelo bien y deje de ver a don Roque los últimos meses del 2009. Comenzando este año fui a su peluquería y sólo estaba su esposa. Ella no sabía cortar el pelo. Al sentarme y esperarlo me dice que murió el 2 de diciembre del año pasado. “Ya está descansando”, me dijo. Me quedé mudo. No sabía qué decirle. Me sentí mal por ella y, al voltearla a ver, la noto muy tranquila. Me pregunta ¿Cómo va a querer su corte? Sólo atino a decirle “como siempre”. Decido no preguntar más. Me miro al espejo y la veo y continúa muy en paz.

Decide platicarme un poco sobre él, sin que yo le pregunte más. Me dice que le dejó instrucciones sobre cómo debía cortarme el pelo. Ahí se me hace un nudo en la garganta y me quedo sin palabras. Comienza a platicarme sobre todas las cosas que Don Roque le dejó dicho par cuando él no estuviera. Desde que le descubrieron la enfermedad sabían que podía ser mortal por lo avanzado. Desde ese momento decide comenzar a dejar todo en orden y a luchar lo más que se pudiera por recuperar la salud. “Lo hacía por él pero más por sus hijos”, me dice su esposa. Quería dejarlos listos para cuando  tuvieran que seguir solos. A su hijo que es el mayor le enseño a poner el gas, a su esposa a cortar el pelo a su hija a prepararla para no estar triste si él “se iba”. Todo el tiempo se la pasaba dándoles instrucciones y haciendo planes con ellos.

Toda la historia viene a cuento porque además de ser una persona entrañable para mi familia, me sentí mal de que no tuvieran un Seguro de Vida que los respaldara. Que su Seguro de Vida fuera sólo su negocio. Sin una cobertura médica por ser un microempresario sin acceso a ellos. Me sentí mal porque yo no he dedicado el tiempo suficiente para que personas como ellos estén e informados sobre los Seguros básicos que hay. Me sentí mal porque mi hijo fue conmigo y se sintió triste por él y por sus hijos que se quedaron solos.

Debido a que es el segundo caso cercano que me tocó vivir en los últimos meses, he decidido que me volveré un promotor más “agresivo” en el buen plan de todos los beneficios que tiene el Seguro de Vida, el de Gastos Médicos y todos los personales. Insistiré lo más que pueda para que las personas adquieran uno. No conmigo necesariamente, sino por medio de todas las opciones accesibles que hay actualmente. Mi labor se vuelverá más agresiva en la promoción de todo esto. No quiero que más familias como las de Don Roque vuelvan a pasar lo mismo y sobre todo porque yo sabía algo y no se los dije.

Sirva esto para enviarles de nueva cuenta mis condolencias a su familia y una oración a él donde sea que esté. Los veo mañana con la historia de Celia, la esposa de mi sobrino que murió el año pasado de una simple gripa. En la pestaña Contacto encuentran distintas formas de contactarnos. Pueden dejar sus preguntas en http://www.formspring.me/eloylopez/. ¡Hasta Mañana!

3 comentarios
  1. Karina
    Karina Dice:

    Es lo malo de no tener seguro de gatos medico. De hecho mi abuelo estuvo un poco delicado de salud, gracias a Dios ya se esta recuperando. pero mientras saber que era lo que tenia fue de que mis tios andaban de un doctor a otro. Y con los gastos y que si los hijos ponen para los doctores es todo un caso. por eso es bueno tener el seguro de gastos medicos lo mas pronto posible y no esperarnos a que nos de alguna enfermedad grave para evaluar la posibilidad de tener uno. Bueno siempre que este en nuestras posibilidades

  2. Jmlopez
    Jmlopez Dice:

    En ocasiones pensamos que no es necesario ofrecerle algun seguro a ciertos amigos, porque sentimos que nos van a rechazar, o que solo lo vamos a ver por el interes de sacar beneficio economico de la venta del seguro. Mi experiencia reciente al caso, fue que un amigo joven de 44 años con Esposa y dos Hijos de 15 y 22 años, murio inesperadamente al golpearse la cabeza por estar soldando con corriente electrica, no sufrio porque fue instantanea. Pero que tan importante hubiera sido al menos proponerle un seguro de vida. Fui a su casa despues de que me avisaron, tenia como 7 años que no hiba, el era un hombre que trabajaba mucho tenia tres actividades, empleado de gobierno, atendia negocio de juegos inflabes y le hacia a la soldada que fue lo que lo llevo a su fin, mucho trabajo para lo que su casa reflejaba, desconozco si tenia exceso de obligaciones en otro lados, pero en ese momento que estaba frente a su ataud, me pregunte ¿me hubiera contratado un seguro de vida?

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