15 cosas que me han enseñado los Seguros

Por So

Blog: Blogylana

Tener seguro de vida, de gastos médicos, de auto y hasta de inversión, me han enseñado varias cosas desde que los adquirí. No todos los he usado (como los de vida, afortunadamente) pero las lecciones han sido interesantes. Los seguros me han enseñado:

1. Que las cosas pasan. Es curioso pero mientras todo anda bien, no se nos ocurre que puede pasar algo malo. ¿Lo peor? cuando pasan sin que estemos prevenidos. Es como cuando se juntan “el hambre con las ganas de comer”. Mis seguros me dicen que no importan mis talismanes ni mis conjuros contra la mala suerte, todo puede pasar.

2.Que ni al más rico le alcanza. Si él o uno de sus familiares cercanos vive una enfermedad catastrófica. Cuando no tenemos mucho dinero sentimos que casi cualquier cantidad es una fortuna. Cuando no tenemos seguro, casi cualquier fortuna se hace polvo.

3. Que el que no tiene seguro paga. El que choca el auto, paga, pero si no tienes seguro pagas tú. Si te pegaron pero tu no tienes seguro estás en una situación muy vulnerable.

4. Que es horrible tener a un familiar enfermo en el hospital. Pero más horrible es, además, tener en la cabeza “¿cómo diablos voy a pagar las cuentas de hospital?”

5. Que la tranquilidad tiene un precio: la póliza. Y la verdad, lo vale.

6. Que los seguros son un buen negocio para las aseguradoras. Pero eso no debe ser nunca una razón para no contratar uno. El que debe salir beneficiado de tus condiciones eres tú, independientemente del negocio que haga la aseguradora.

7. Que los seres humanos no estamos diseñados para prevenir. A mi todavía hay momentos en que me duele pagar mis pólizas.

8. Pero aunque duela el codo, cuando hay un siniestro es mejor pagar el deducible, que todo ¿no?

9. Que cuando llega la declaración anual, es un aliviane deducir los GMM.

10. Que quien está asegurado es previsor, y quien es previsor tiene menos estrés.

11. Que los seguros bien contratados protegen tu patrimonio. Los que uno contrata sin leer o poner atención, SI son un gasto.

12. Que dejar protegido a mi esposo (aunque gane más que yo) con mi seguro de vida, me hace sentir mucho mejor de lo que yo hubiera imaginado.

13. Que existen seguros para cualquier bolsillo y necesidad.

14. Que tienen muy mala fama, porque algunas aseguradoras no han sido muy éticas. Por eso hay que buscar bien con quien se contrata, sus antecedentes y el tipo de póliza.

15. Y que lo más importante es tener un buen agente de seguros. Alguien que te explique, que te apoyo en caso de siniestro y que ponga tus intereses por encima de su comisión.

Los seguros son un instrumento financiero que no pueden faltar en la vida de una persona con finanzas sanas y con libertad económica.

Tu seguro es como ese par de zapatos de lujo

Por Regina Reyes-Heroles C.

En Twitter @vivircomoreina

Blog: Vivir como reina y gastar como plebeya

Cuando Previsión Financiera me pidió que escribiera un post sobre el pago de la prima de un seguro comparada con la compra de un par de zapatos o un vestido de marca, me sorprendí. Un objeto de lujo, algo que se adquiere para consentirse, ¿se puede comparar con una previsión?

Es innegable que existe la triste percepción de que un seguro es una adquisición cara, y a veces, un lujo. Tanto, que sólo un 5% de los mexicanos tienen seguros de gastos médicos mayores o menos de la mitad de los automóviles que circulan cuentan con seguro.

Pasamos por la vida admirando los aparadores de las tiendas finas –casi salivando- y somos capaces de ahorrar un porcentaje de nuestros sueldos para adquirir ese collar, ese cinturón, el traje o la corbata de miles de pesos, pero pagar una prima –que en muchas ocasiones puede costar menos que el vestido- nos parece una pérdida de dinero. Y hasta donde yo sé, nadie contacta a un asesor de seguros porque salivó al ver la publicidad de una aseguradora… 

“Para qué pagar por un seguro –nunca lo voy a utilizar- sería como llamar a la mala suerte”, hemos escuchado cientos de veces. Otra frase que seguro dicen sus conocidos: “Un buen par de zapatos o un buen traje son una inversión a largo plazo, te pueden hasta conseguir el trabajo que quieres”.

Ambos comentarios tienen cierta razón. Invertir en tu imagen puede conseguirte el trabajo o el negocio que quieres, así que ahorrar para conseguir un vestido que te gusta no es negativo. Si este objeto te va a producir cierto placer también valida el gasto. El seguro, por su parte, parte de ser una previsión para no dañar tu patrimonio y la idea básica es que no lo utilices nunca. El seguro se paga por si te sucede algo que definitivamente no quieres que te pase: un accidente automovilístico, una enfermedad grave, un huracán que tire tu casa. PERO si esto llegara a pasar, la idea es que con el seguro no tendrás que desembolsar todo el dinero que tienes para sobrevivir el mal rato.

¿Por qué hay a quien le cuesta más trabajo ahorrar para pagar la prima de un seguro?

El seguro es un bien intangible, mientras que una linda corbata es algo que causa placer inmediato. Nadie te festeja que tengas un seguro, mientras que te sonrojarás cuando te chuleen la prenda lujosa los compañeros de trabajo. Eso es cierto… Sólo recuerda: la suela de los zapatos también se acaba, la moda pasa y el color de esta temporada no será el mismo en la siguiente. Tendrás que volver a pagar por otro traje o un vestido nuevo. Y no importa, porque quizá la siguiente vez que lo hagas sí consigas cerrar el negocio.

Lo mismo con tu seguro… ya no lo usaste este año (felicidades, sigues sano), pero más vale volver a pagar para que sigas preparado para cualquier eventualidad.

¿A poco no vale la pena hacer un esfuerzo y ahorrar por el seguro y el objeto de lujo?

Los Seguros y los malabares

Por Juan Olvera

Blog: Rico y Feliz

Todos escuchamos sobre seguros, pero pocos estamos realmente informados de
lo que son y como funcionan. En este post tocare el tema de que papel
representan los seguros en nuestras finanzas personales.

Primero que nada tomaremos en cuenta estos factores:

· El tiempo y dinero que te llevo formar tu patrimonio.
· Los retos que tuviste que pasar para estabilizarte y ser
independiente.
· Las personas que dependen de tu estabilidad económica.
· Los planes a futuro que tenias.
· Tus sueños y metas.
· Las deudas que tienes.
· Las cosas que te gustaría hacer.

Todo metelo en una bolsa, amarrala bien y sujetala en tu hombro. Ahora
imagina que eres el trapecista de un circo y vas de lado a lado con
acrobacias por el trapecio a veces giros fáciles a veces otros muy
dificiles, siempre con el riesgo latente de caer, además con el peso de tu
bolsa en el hombro. Derrepente por alguna razón caes, aquí pueden pasar
dos cosas:

1. Sin red de seguridad. Caes, te medio matas y las cosas de tu bolsa
salen volando a todos lados porque con el impacto esta se rompió.

2. Con red de seguridad. Con anterioridad le diste mantenimiento cada
determinado tiempo además de la inversión que hiciste. Te descuidas pero
caes tranquilo por que sabes que vas a estar bien, con la bolsa bien
agarrada ¿Y tus cosas? Ni si quiera se salieron, la bolsa quedo intacta y
tu junto con ella.

Esta es mi manera de ver la vida, como un espectáculo donde te observan y
aprenden de ti, haciendo acrobacias con riesgo de caer y además cargando
con la bolsa en todo momento ¿La red? ES TU SEGURO pero en la vida real no
nada mas hay un tipo de riesgo por eso hay varios tipos de seguros.

Talvez no necesites todos puesto que dependiendo tu estilo de vida, edad,
tipo de trabajo, lugar donde vives, entre otros con una asesoría adecuada
establecerán los tipos de seguro que necesites.

En resumen; te puede costar una vida entera formar tu patrimonio, así como
perderlo todo en un segundo de descuido (tuyo o externo) o en una
enfermedad ¿Cuanto estarías dispuesto a pagar por una red estando en medio
de una enfermedad o un accidente? Mucho mas de lo que te hubiera costado
tenerlo antes. No solo tus finanzas peligran en todo momento, talvez tu
patrimonio completo.

Los seguros forman parte de tu fondo de emergencia

imagen: Blogylana

Por Isela.

Blog: El Peso Nuestro

¿Qué es un fondo de emergencia?

Es una cantidad de dinero para enfrentar una situación inesperada la cual puede ir desde la compra de una llanta para reemplazar una dañada, hasta cubrir los gastos médicos de algún miembro de la familia.

Cada individuo/familia define la cantidad y qué tipo de eventos espera poder cubrir con su fondo de emergencia; y una parte esencial del mismo son los seguros (médicos, de auto, de casa, etc).

Tal vez les a algunos les sorprenda esto, porque la definición más común de fondo de emergencia considera que solo se trata de tener dinero disponible en efectivo, lo cual es correcto pero ¿cómo saber cuánto dinero necesitas ahorrar si no consideras cuánto cubren tus pólizas de seguro? Cuando no se hace este análisis, es muy fácil hacerse de deudas excepcionalmente caras como pagar una deuda de hospital con una tarjeta de crédito a falta de efectivo, porque tu fondo de emergencia era insuficiente.

¿Qué hacer entonces?

  • Por cada póliza de seguros que tenga identifica cual sería el máximo coaseguro y deducible que tendrías que pagar en caso de tener que utilizarla.
  • Identifica si es posible pagar adicional para reducir o de plano eliminar el coaseguro o deducible, en ocasiones la cantidad de pagar es pequeña comparada contra el probable ahorro (en mi caso me cuesta $12 pesos a la semana para no pagar coaseguro por el SMGM que me provee la empresa en la que trabajo, aparte que este pago es deducible de impuestos)
  • Identifica todos los beneficios de cada póliza que tengas , y si existe algo que no te cubra entonces tendrás que ahorrar una cantidad para ese evento en particular. Imagina que vas viajando por carretera y se te descompone el auto, el seguro te cubre servicio de grúa a un taller cercano pero quizás no cubra un auto sustituto u otros medios de transporte para llegar a tu destino. Tienes un seguro de gastos médicos mayores que te cubre un evento médico, pero que no te cubre los gastos de comidas o transportación de tus familiares mientras están acompañándote en el hospital o los días de ingresos perdidos (sobre todo si trabajas por tu cuenta).
  • ¿Qué es más barato?¿ahorrar el dinero o pagar por un seguro? En ocasiones nos parece que pagar por el cubrimiento es muy caro, porque creemos que estamos pagando por un evento que es muy improbable que ocurra (un choque, una inundación o terremoto) así que concluimos que ese dinero estaría mejor utilizado en otras cosas, este es un pensamiento completamente equivocado porque la manera correcta es comparar la cantidad pagada contra la cantidad asegurada. Como ejemplo , pagué alrededor de $1400 pesos por un seguro para mi casa que cubre hasta $400 000 por daños al edificio y $80 000 pesos por robo entre otras cosas. Intentar ahorrar cualquiera de esas dos cantidades y tenerlas en mi fondo de emergencia es prácticamente imposible, así que  pagar $1400 pesos es una ganga comparada con los beneficios.

Los seguros son finalmente dinero en efectivo que alguien más nos esta guardando para usar en caso de una eventualidad, y son mucho más baratos que intentar reunir la misma cantidad por nuestra cuenta. Un fondo de emergencia que se precie de serlo, siempre considerará la cantidad disponible en las pólizas que hayas comprado…si no es así entonces puede que no te resuelva para nada la emergencia.

Los seguros son tus amigos…y son amigos de tu fondo de emergencia.

Lo que me enseñó la crisis

 

Por Roberto Morán/editor de la revista Dinero Inteligente (Grupo Editorial Expansión)

Blog: El Camino Amarillo

 

Si a los árboles les calculan la edad por los anillos del tronco, pareciera que a los mexicanos se nos notan los años por el número de crisis que hemos vivido. Es cierto que ésta última no fue exactamente nuestra culpa (buen consuelo), pero también es verdad que sí dependía de nosotros lo vulnerables o protegidos que estábamos para su llegada.

Porque ¿qué crees? La de 2008-2009 no será la última crisis. Lo bueno es que nos enseñó algo para las siguientes. Aquí hay cuatro lecciones:

  1. Ya, empieza a tener dónde caerte muerto. No es que te recomiende comprar algún terreno a perpetuidad, pero cuando llegan las crisis deberías sentirte respaldado. Y tu familia tiene derecho a que haya un colchón en el cual caer. Alguna vez perdí mi empleo y creo que lo peor fue no haber tenido algo de dinero guardado para sobrevivir más allá de los tres meses de liquidación. Repite conmigo: “hoy voy a empezar mi fondo de emergencia”. Así puedes invertir con más tranquilidad, porque sabes que puedes equivocarte. Puedes disfrutar más de tu vida, porque sabes que no dependes por completo del humor en que se levante tu jefe. Puedes, puedes. La cosa es que quieras. Hay algunas instituciones, como Fóndika o MasFondos, que te descuentan de la nómina una cantidad determinada cada quincena. Así ni siquiera le sufres a la hora de aportar. Puedes ver más información de fondos en la página www.cnnexpansion.com
  2. Invierte. Es probable que tengas algún dinero guardado. Si eres como la mayoría de los mexicanos que logran ahorrar, tendrás el dinero en algo muy conservador. Gran ventaja: puedes ver tu dinero cada vez que se te ocurra. Gran desventaja: puedes disponer de él casi siempre, y eso se convierte en una gran tentación. Y, para empeorar las cosas, el dinero “a la vista” no genera rendimientos. Está bien que tu fondo de emergencia esté en inversiones conservadoras, pero también debes invertir en algo con más riesgo (un fondo de inversión en la Bolsa, no la última ocurrencia de tu primo o tu cuñado), que pueda generar rendimientos en el largo plazo.
  3. Revisa tus inversiones. Muy bien, ya estás invirtiendo en un fondo. Pero asegúrate de que alguien en tu banco o en tu distribuidora de fondos de inversión te ayude a sacar ventaja. O a protegerte en caso de que tu inversión empiece a caer, y a caer. No se trata de que salgas corriendo de la Bolsa de valores cuando empiecen las caídas en el mercado, pero sí de que tengas inversiones balanceadas. De que tu dinero no esté todo metido en un solo fondo. Te cuento mi experiencia. Cuando empezó todo esto, tenía dinero en un fondo agresivo que invertía en acciones en la Bolsa de Valores. Me di cuenta de que hay que conservar el equilibrio, pero no vender tus inversiones en deuda para entrar a la Bolsa, algo que recomienda el libro Your Money Ratios. Si quieres aumentar tu inversión en acciones, estaría bien que metieras dinero adicional a tu portafolio.
  4. Revisa tus seguros. El peor escenario es que la crisis reduzca tus ingresos y que tú no tengas cómo pagar por alguna enfermedad grave. Es mejor que tengas algo de antigüedad en un seguro de gastos médicos. Tampoco se trata de que pagues de más. Puedes empezar a hacer comparaciones en la página de Condusef. En esta liga está el registro de las tarifas de los seguros básicos: http://portalif.condusef.gob.mx/resba/
  5. No te claves en el trabajo. Apretar los dientes por la situación del país no te ayudará a conservar tu trabajo. Para épocas de crisis, es bueno haber tenido vida más allá de tu empleo, porque tendrás para dónde voltear en caso de que pierdas tu trabajo o de que necesites abrir un nuevo negocio. Sí, cumple con tu trabajo, pero no dejes de construir una red de seguridad: es decir, amigos y conocidos que podrán ayudarte para reconstruir tu carrera en caso de que una crisis te haga perder tu fuente de ingresos.