Cómo elegir un seguro de vida

 Rubén tiene 30 años y está casado. Todavía no tiene hijos.  De niño se acuerda que sus padres siempre tuvieron seguros de vida, él quiere empezar a prever ese tema. Ha buscado opciones y ahora no sabe cuál seguro le conviene. Le han hablado de los planes temporales de los dotales de los de ahorro, de los de inversión y de más combinaciones.  Sobra decir que está confundido. Esa es la razón por la que se acercó a mí. Me mando un mail preguntándome si yo le podía ayudar a elegir entre tantas opciones. “Lo único que sé, es que necesito y quiero contratar un seguro de vida, para aprovechar mi buen estado de salud y mi edad” me dijo. Claro que te puedo ayudar fue mi respuesta.

Una de las principales confusiones que él tenía es que no sabía si debería contratar un seguro con ahorro o sin ahorro y por cuánto tiempo debería contratarlo. Para definir el tipo de seguro que le convenía más a Rubén inicié preguntándole por sus objetivos. Cuántos hijos pensaban tener, qué presupuesto tenía pensado para este objetivo, cuáles eran sus ingresos mensuales actuales y cómo esperaba que estos fueran en un futuro. Una pregunta clave fue saber si había pensado en protegerse dela posibilidad de una Muerte Económica. “¿Qué es eso?” Me preguntó con cara de sorpresa. Pues que ya no pudieras generar ingresos por sufrir algún accidente o enfermedad. Algo que no te mate físicamente pero si económicamente, le dije.

Como prioridad principal y urgente definimos que debería contratar la cobertura de Invalidez, para protegerse primero a él mismo de una posible incapacidad que ya no le permitiera seguir generando ingresos. Sus ingresos mensuales actuales son de $30,000 y espera que en máximo tres años se dupliquen. Es dueño de su propia empresa, dedicada a la asesoría empresarial, y espera que su empresa siga creciendo más. Primero deberíamos garantizar sus ingresos por lo menos 10 años si él se llegara invalidar. Fue así que concluimos, como primer paso, que la suma inicial por la que él debería asegurarse es por lo menos por $3,600,000. Ya teníamos un punto de inicio. Ahora quedaba resolver por cuánto tiempo y con ahorro o sin ahorro.

Rubén pensaba destinar $30,000 anuales a contratar un seguro de vida. Entonces decidimos tomar eso como referencia y ver qué planes se ajustaban a dos cosas que ya sabíamos, el monto de suma asegurada y la cantidad máxima que podía pagar. Juntos estudiamos tres posibles escenarios:

1)      Un Seguro con garantía de renovación hasta la edad de 65 años con la suma asegurada definida. En un seguro de ahorro, que garantiza que si en 10 años no lo usa le devuelve el 100% de las primas pagadas. Si lo conserva 20 años le garantiza devolver el 159% de las primas pagadas. Si decide mejor continuar con el seguro hasta los 65 de edad años entonces recibiría el 215% de las primas pagadas.  La prima anual es de $31,000.

2)      Un seguro de vida sólo de protección y sin nada de ahorro. Con garantía de renovación hasta los 65 años. Si lo usa le pagan y si no lo hace no devuelve nada de lo pagado y con las sumas acordadas para muerte e invalidez. La prima anual de esta opción es de $13,520.  Y contratar, por 16,000 anuales, un seguro dotal por $400,000 a 20 años. Así podía separar ahorro de protección. Todo sin salirse del presupuesto programado.

3)      Un Seguro Ordinario de Vida, con garantía de renovación de por vida, y con una suma asegurada de $3,000,000 para fallecimiento e invalidez. La prima anual de $30,000. Es un seguro de protección ý ahorro. Le garantiza devolución de primas que varía dependiendo del tiempo en que mantenga vigente el seguro. Llegando a devolver el 100% de estas en el año 20 del seguro.

Finalmente evaluamos que la opción 1 es la que mejor le convenció, porque aunque le pedía aportar un poco más de lo que pensaba le garantizaba más devolución de primas. Rubén además de joven practica deporte, no fuma y no pensaba morirse pronto, me dijo. Le voy a ganar la apuesta a la aseguradora. Ella dice que me muero antes de los 65 y yo digo que no. La voy a hacer que me devuelva todo lo que le pagué con algo de interese. Esa opción en realidad le entusiasmo y sobre decir que lo dejo sumamente tranquilo. A mí también porque nos ayuda a cumplir el objetivo de proteger el principal patrimonio que tiene él mismo.

Si estás en una situación parecida contáctanos. Te podemos ayudar a elegir lo mejor para ti. Puedes hacerlo por SKYPE, por mail, por teléfono o cualquier otro medio de los que aparecen en la pestaña de CONTACTO de este sitio. Será un gusto asesorarte. Si ya lo has estado penando no lo dejes para después.

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