Nuestra mente y el dinero

Por: Eloy López.

Nota: Nuevamente comparto con ustedes algo de hace dos años, pero que me parecio buen momento para compartirlo. Sobre todo ahora que estoy buscando y revisando todas mis cosas escritas. Espero les guste y les sirva.

Una señora, que acaba de ganar una cantidad millonaria en una lotería de Europa, pidió que le fuera entregada en rentas mensuales para toda la vida. Dijo que si se la entregaban en una sola exhibición, en poco tiempo estaría igual de pobre que antes de ganarla. No era una cantidad pequeña. Se trataba de varios millones de Euros, que podría alcanzar para mantener a una familia por varias generaciones.

A pesar de todo, esta persona tenia miedo de que si ella misma lo manejaba se lo acabaría pronto. Hace un par de semanas aquí en México, cuando un grupo de amigos se ganó el Melate más grande de la historia, poco más de cuatrocientos millones de pesos entre cuatro o cinco personas, en el periódico El Centro hicieron un comparativo sobre lo qué se podría comprar cada quien con la cantidad que le tocaba. En la lista había cosas tan inútiles como comprar más de un millón ochocientos portafolios de piel o más de un millón doscientos cinturones. Comparaciones inútiles. Pocas opciones para hacer crecer el capital.
Seguramente si a nosotros nos preguntaran sobre qué haríamos con tanto dinero, podríamos dar una larga lista. Daríamos miles de opciones sobre qué hacer con todo ese dinero. Sabemos en qué gastarlo. Nuestra opinión seria fácil de dar, pues no estamos implicadosemocionalmente con esa gran cantidad de lana. Cuántas veces en las platicas con los amigos ha salido la pregunta ¿Y tu que harías con tanta lana si fueras el ganador? Al principio todos queremos parecer inteligentes y empezamos con cosas lógicas. Hipotéticamente todos sabemos qué hacer con todo ese dinero. Casi al final de la plática terminamos hablando sobre tener un Yate, una gran casa con Helipuerto y todo.

Pocas veces dentro de estas pláticas sale alguna idea sobre cómo hacer crecer ese dinero o multiplicarlo. Creemos saber qué haríamos en el caso de ser ganadores. La verdad es que no lo sabemos. Pensaríamos en pagar nuestras deudas y después en gastarlo. La lista se haría larga hasta terminarnos el dinero. Nos lo acabaríamos más rápido de lo que creemos. No importa la cantidad que sea.
Posiblemente alguna vez nos ha pasado que estamos viendo en la tele un programa de concursos, el Boletazo por ejemplo, donde el premio es una gran cantidad de dinero. Cuando al inicio el premio es pequeño, el concursante se ve bastante tranquilo. Conforme avanza en el concurso, y el premio es mayor, el concursante se pone más nervioso y empieza hasta a rezar. Está estresado.Nosotros, en la comodidad de nuestra sala, le gritamos “Abre el nueve, el nueve”. Sin darnos cuenta empezamos a sudar con él. Nos emocionamos igual. Sufrimos con él.

La mayoría de las personas que gana la lotería, sin importar el monto, en un lapso de cinco años regresan a la misma situación económica que antes. Por ejemplo cuando una viuda recibe una gran indemnización de un seguro de vida, por la muerte del esposo, tarda más o menos el mismo tiempo en gastársela que los ganadores de la lotería. La cantidad debería durarle más tiempo. Hay casos en los que el dinero se esfuma en un lapso mucho menor, apenas llegan a cumplir el año. En México tenemos ejemplos de grandes deportistas que, en sus épocas de gloria, ganaron millones de pesos o dólares, y años después la mayoría termina en la miseria o apenas sobreviviendo. Parece cosa del destino que la suerte dure tan poco. Pero en realidad la suerte tiene poco que ver.

La gran protagonista de todo esto es la mente. A la hora del dinero le prestamos tan poca atención a nuestra mente, porque la mayoría de las decisiones con respecto al dinero las tomamos con el corazón. Peor aun, con el estomago. Se podría pensar que las diferencias entre una persona rica y una pobre son muchas. La principal, y la que determina que la brecha entre una persona y la otra sea tan grande, es la mente. Tener mente de millonario o mente de pobre esa es la diferencia. La riqueza financiera empieza en nuestra mente.

Cuando el de mente millonaria va a recibir una cantidad de dinero ya está pensando cómo multiplicarla. Cuando una mente pobre va a recibir una cantidad está pensando en qué se la va a gastar. La cantidad no importa. Lo importante es si pensamos en restar o multiplicar. Operaciones matemáticas básicas. Una mente millonaria puede generar un imperio iniciando con una pequeña cantidad de dinero. Una mente pobre puede generar la ruina a partir de una gran cantidad de dinero.

La mayoría de autores que tratan el tema de generar riqueza coinciden en éste punto, de la forma de pensar de una y otra persona. Algo tan sencillo y que parece difícil de aterrizar. Les pido intentemos algo.

En el transcurso de esta semana vamos a pensar cómo podremos hacer crecer el dinero más próximo que vayamos a recibir. No importa el monto. Puede ser la quincena o cualquier dinero que este a punto de llegarnos. Apoyémonos en nuestra mente para tratar de encontrar posibilidades de crecimiento para nuestro dinero. Solo por una semana, concentrémonos en generar posibilidades. No importa la cantidad que sea, eso no es lo importante. La invitación es hacer un pequeño cambio, por pocos días, en nuestros hábitos de pensamiento respecto al dinero. Después regresamos a nuestra rutina.

Cuando hace algún tiempo lo intente me fue de gran ayuda. Es un pequeño ejercicio mental que ayuda a salir de la rutina. Un pequeñísimo cambio en nuestra forma de pensar día a día respecto al dinero Puede ser que ahora nos ayude a todos. Me gustaría, si quieren, que me compartan sus experiencias al final del ejercicio. Pueden salir ideas muy interesantes para todos. Por pequeños cambios se generan grandes cosas.

Cómo garantizar El Caminito a la universidad. Una buena educación para nuestros hijos

Mi intención con el Post de ayer no fue para nada contribuir con la angustia familiar. Sé que escribí sobre las duras estadísticas, dí algunos datos duros, regularmente evito concientizar por el lado del miedo, pero esos datos son una realidad de México. Que nos hablan del largo camino que puede representar terminar la universidad. Sobre Todo si financieramente no lo planeamos. Cuando nuestros hijos lleguen a la edad universitaria es probable que estemos cerca de los 50 años o incluso seamos mayores. Eso para nuestra posibilidad de generar ingresos es un dato importante. Enfrentar el gasto de la universidad de los hijos a esa edad, con los ingresos de entonces, puede ser una verdadera lata y un sacrificio.Hablé sobre dos posibles soluciones por medio de los Seguros. Unos Garantizados y otros que llamé Flexibles. Prometí ahondar en el tema de cada uno en esta semana. Debido a los correos que recibí al respecto, hoy abordaré sobre los Planes Educacionales que yo le llamo “de Paquete”. Este tipo de Seguros son para los padres que necesitan que los obliguen a ahorrar y que no puedan tocar el fondo tan fácilmente. Son muy buenos para generar un Ahorro Garantizado con pequeños esfuerzos. Para efectos prácticos tomaré el ejemplo de la misma familia de ayer. Un dato más, el padre tiene 39 años. Recuerden que recomendé que no se destinara para este objetivo más del 15% de sus ingresos actuales.

Con esos datos en mente, elaboré como funcionaría con esta familia los Seguros de sus hijos. Tomé como moneda el dólar. El Ahorro debe garantizar que no perderá poder adquisitivo en el tiempo. Si los padres destina el 10% de sus ingresos actuales ellos pueden ahorrar cada año 2770 dólares. (30,000 pesos mensuales x 12meses x $13 pesos del T.C. x 0.10) Ahora veremos para qué les alcanza. No podemos dividirlo sólo entre dos y destinar así a cada hijo, por la diferencia de edades de cada quien. Lo que hice fue garantizar que cada niño tenga el mismo ahorro. Resulto que con ese ahorro, puede garantizar que cada hijo tenga 18,000 dólares para su universidad.¿No suena mal verdad? Ahora los detalles:

En el caso del hijo de 9 años deben ahorrar 1890 dólares fijos, cada año durante los próximos 9. Esto hace un total de 17,010 dólares ahorrados. Recibe casi 1000 dólares de “Interés”. Garantiza además que si el padre fallece, el hijo recibe en ese momento 36,000 dólares, para pagar los grados que faltan para llegar a la universidad. A los 18 años recibe su ahorro de 18,000 intacto para el pago de la universidad. Todo esto sin más aportaciones. Garantiza al padre que si llegara a invalidarse por accidente o enfermedad para trabajar, deja de aportar y recibe los mismos 36,000 para cubrir colegiaturas restantes y mantiene su protección por fallecimiento y Ahorro Garantizado durante el tiempo restante del plan. Ya no suenan mal los intereses ¿verdad? En resumen en caso de fallecimiento se reciben 54,000 dólares. En caso de Invalidez y fallecimiento posterior se reciben 72,000. Garantizado.

En el caso del hijo menor el ejemplo cambia un poco. Su aportación anual es de 1,100 dólares fijos anules durante 15 años. Son 16,500 en total. Recibe los mismos 18,000. lo que representa 1,500 de “Intereses”. Aquí por la edad calculé la protección por fallecimiento e Invalidez por 54,000 dólares. Lo demás funciona igual.

En resumen, la familia ahorrando poco más del 10% de su ingreso actual puede garantizar un Patrimonio para la educación de sus hijos. La palabra clave aquí es Garantizado. Recomiendo que se haga de la siguiente forma: Iniciar con la primera aportación anual de cada uno. El siguiente mes inicien con aportaciones mensuales ( la anualidad dividida entre 12) con cargo a su Cuenta de Cheques o Debito ( para evitar cargar a la T.C.) y continuar así hasta que se llegue al final del plazo. De esta forma Garantiza que de su ingreso mensual se apartara automáticamente para este fin.

Espero que el ejemplo no halla sido enredado y largo, pero esa forma es la más rápida y corta que encontré para explicar el caso. Recibo sugerencias y opiniones en eloylopez@previsionfinanciera.com . Con gusto les envio los archivos de los ejemplos. ¡Hasta mañana!